Un burdeos verdaderamente singular, con mucha impronta, que se diferencia sensiblemente de los vinos de la zona al uso. Sustanciosísimo, rústico, duro, denso, corpulento, carnoso...con enorme carácter. Predomina en el paladar el gusto amargo y la tanicidad, que se seguro se iran dulcificando con el tiempo, pues tiene mucho futuro por delante. Sensaciones verdosas, herbáceas, bosque, zarzas, especias, cacao, torrefactos...con la nobleza como estandarte.
55% Cabernet sauvignon, 40% merlot y 5% cabernet franc. Permanencia en barrica 12 meses, de roble francés. En botella desde mayo de 2006.