Con Roberto Ruiz, en el Frontón de Tolosa

— El Congreso lomejordelagastronomia fue el primer gran Congreso gastronómico que se hizo a nivel nacional e internacional. Es un encuentro que nos aporta formación, que es lo más importante y que no debemos olvidar. Los congresos pueden servir y sirven y deben todavía servir para formarse, para aprender y para estudiar. Y para que unos cocineros enseñen a otros lo que hacen, cuáles son las tendencias, cuáles son las influencias, sin tener la necesidad de copiar nada a nadie, para saber dónde se debe estar. Eso es lo más importante. La cocina es algo más que estar en tu restaurante, también hay que transmitirla.
De Roberto Ruiz se pueden decir muchas cosas. Que es un gran chef, que es una gran persona, un tipo honesto. Un señor dentro y fuera del ámbito culinario. A este gran cocinero vasco, creador del plato más refinado, liviano y gourmand de alubias negras de Tolosa, nos gusta recordarle que ha sido la única persona en 2.500 años capaz de haber rebatido a Pitágoras, el filósofo y matemático griego que desaconsejaba a sus discípulos comer alubias.
— Eso es porque no conocía las alubias de Tolosa. Estas le habrían gustado seguro.
Roberto hace esta afirmación con el convencimiento propio del hombre apasionado, amante de su tierra, Tolosa, e investigador de su producto más emblemático: la Tolosako Babarruna o Alubia Negra tolosarra. Junto con las chuletas y la confitería, añadirá Roberto, con ese fair play que le caracteriza:
—Y al final lo habéis conseguido.
—Ha sido un trabajo arduo y lento pero al final lo hemos conseguido. El Restaurante Frontón es la referencia mundial de la alubia de Tolosa. La alubia es la que nos ha enseñado a trabajar otro tipo de productos, como la alcachofa, la seta… la misma filosofía que hemos utilizado con la alubia la hemos adaptado a un montón de platos.
—¿Qué tipo de alubias ofrecéis en El Frontón?
—La alubia de Tolosa en sus diferentes versiones: en fresco, en seco, en media curación por definirlo de alguna forma, que es cuando están recogidas pero todavía no están secas al 100 por cien.
En el restaurante El Frontón son también agricultores, que controlan todo el proceso productivo de la alubia.
—¿Por qué, Roberto?
—Bueno, el precio básicamente va en la variedad de la alubia. Qué variedad es mejor o peor de las que se cultivan. Y luego, dentro de las variedades, una vez que está recogida la cosecha, hay que ver cómo está seleccionado ese producto. Es como el que quiere hacer un gran vino. La alubia también hay que seleccionar, hay que apartar, primero lo que no es visualmente bueno, lo que está arrugado, estropeado, lo que es viejo… entonces se hace una selección de semillas para poderlas cocinar.
—¿Y la piel?
—En el tema de la piel influyen los años que son secos, los que tienen mucho sol, en los que hay falta de humedad. Esos años desarrollan más o menos piel.
—¿Y cómo será la alubia este año?
—Este año ha sido una cosecha muy bonita y vamos a tener una alubia muy buena.
—¿Te resulta rentable la agricultura?
—Me cuestan más a mí las mías que las alubias que le compro a otros productores. Pero el conocer todo este producto de cerca es el que ha permitido revolucionar el potaje de alubias. Muchas veces la innovación procede del conomimiento exhaustivo de lo que te rodea para mejorarlo.
—¿Cuál es el último libro que has leído?
—Ahora acabo de terminar se llama el Cocinero del Dux, de Elle Newmark.. Cuenta la historia del cocinero del Duque de Venecia, cómo recibe a los comensales, cómo cocina, cómo trata de manipular con su cocina el estado de ánimo de los invitados, evitando asesinatos, cómo guardan un tratado de cocina que va pasando de generación en generación, donde van anotando recetas y tal… He disfrutado mucho leyéndolo.
— Vaya corre-corre.