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Los Peñucas


Hnos. Peña
Nazionalita: España
Localita: 39009 Santander (Cantabria)
Indirizzo: Barrio Pesquero. Marqués de la Ensenada, 32,
(+34) 942229445
Chiusura:: Jueves, Navidades y Enero
Prezzo: 25/40 €
Menu di degustazione: realmente 14,5 € el menú del día €


   Toda una institución en la cocina marinera cantábra, cuya andadura se remonta a 1.960. Es fiel a sus origenes y ubicación en el popular Barrio Pesquero. Todo, pues, resulta muy sencillo y auténtico. Productos notables, recetas costumbristas, hechuras que gustan a todos, raciones abundantes y
precios comedidos. En su estilo...cumple todas las espectativas.
   Desde un punto de vista gastronómico, lo único que cabe pedirle es que reduzca un poco las cocciones, que sin ser excesivas, pueden resaltar más la jugosidad. Siempre cabe demandarlo al camarero...que seguro se lo transmitira al chef, que denota mucho oficio y tacto. Ciertamente, es un gran profesional de la tradición.
   Las rabas son de las mejorcitas de la ciudad. Tersas, aunque pudieran estar más, inmaculadas, preservando su sabor, con apenas harina y fritas en freidora con un aceite limpio y bien escurridas. Rozan el sobresaliente. Obligadas si son dos o tres, o más los comensales; un aperitivo magnífico. La comida no debe ser pretensiosa sino en sintonía con el paisaje y el paisanaje. Los mejillones gallegos, sin ser los más grandes, tienen un buen tamaño; pudieran y debieran estár un poco menos cocidos. Lo agradece la salsa roja, que asume su oceanidad, aunque lo que prima es la suculencia refinada que aportan el tomate, los pimientos probablemente choriceros y la pimienta de cayena. Tiene carácter, insinua el picante, pero resulta aterciopelada en su intensidad y esta muy bien acabada en textura. Parece de alta escuela en su identidad popular. En el caso del buey de mar y del centollo se puede decir lo mismo. Las cocciones siempre están hechas para el gusto mayoritario; coinciden con el 90% de la clientela. El cuerpo está muy bien trabajado, ligado y con un toque enriquecedor a vino, que en nada disminuye la naturalidad del marisco. Las sardinas, que se hacen igual que las paellas, a la puerta del establecimientpo, sobre parrillas de carbón de encina, responden a esa manjarosidad humilde y canalla que  siempre les ha caracterizado. Según la temporada, más o menos grasas, en verano pletóricas. Y la paella refrenda la filosofía de la casa: rebosante de mariscos, con aromás rústicos, curiosamente melosa, sabrosa pero preserva la identidar del arroz, porque el fondo es muy limpio. Qué puede ser  al dente, por supuesto, pero lo mismo se puede decir del 99,99% de las que se hacen en  España, incluidaas las del Levante. Y magnífica la tarta de manzana y crema pastelera, que siendo gulesca, vuelve a saber mantener la identidar de la fruta, que, para mayor gloria, se masca, se masca y paladea.
   En su estilo, no se le puede pedir más. A la agenda del movil. De vez en cuando conviene deleitarse reviviendo nuestros origenes.