Tomates Paso Doble

22/05/2016

Deliciosos, delicados, nutritivos, ecológicos... Criados con pasión, dedicación y respeto en la cálida Almería.

Estos son algunos de ellos (de izquierda a derecha partiendo desde arriba hasta el centro de la foto):

Amanecer de Castelló: 

Tomate sabor a verde con múltiples matices chispeantes, ácidos, poco dulces . Es muy valorado por los amantes de tomates duros y algo verderones. De textura más duro que los demás, aunque posee un color anaranjado de base, se le suman unas pequeñas rayitas de color verde que lo distinguen. Su tamaño suele ser mediano. 

 

Amapola Andaluza:

Algunos restaurantes solo quieren este tomate. El más tradicional de todos los que cultivan. 

Tomate rosado. Sabor tradicional de huerta. Textura más dura que la habitual de un tomate rosado con puntos ácidos. 

 

Campero de Sierra Morena:

Es su tomate 'Cenicienta'.  Las primeras plantas daban frutos huecos que no enviaban a nadie y se los llevaban a su casa todos. Al poco, todos los trabajadores al unísono reconocieron que estaba buenísimo además de ser el mejor tomate para salsa al no tener apenas piel. Justo cuando ya lo estaban consagrando como tal, la planta empezó a echar tomates llenos, grandes y hermosos que eran incomparables en su sabor dulce y meloso.  A día de hoy es de los tomates más valorados por sus clientes.

Tomate dulce y meloso. Es el tomate más clásico con sabor a la fruta del tomate. Presenta mucha “carne” y es de piel muy fina. Alberga muy poca agua y puede alcanzar un tamaño considerable; su textura es siempre suave. En salsa han descubierto que es perfecto por su dulzor y porque no tiene piel.

 

Montañés de la Galia:

Según me cuentan, este tomate Montañés procede del Jardín Montpellier del rey Enrique IV de Francia. Cuando les fueron entregadas sus semillas rescatadas de un cajón olvidado, de las 1000 semillas que contenía el frasco solo nacieron 5 plantas. 

Tomate sabor tipo Raf antiguo. De tonos verde oliva y verde oscuro, por dentro tiene un color rojo intenso, similar al rojo de la sandía. Es un tomate con matices de sabores dulces y ácidos. No tiene carcasa dura, sino que es todo carne desde dentro hacia afuera. Piel finísima. 

Es la estrella en las ensaladas y para degustarlo solo. Aderezado con buena sal y aceite es el que más exponencialmente potencia su sabor. Tomate difícil de cultivar y a la vez el más solicitado por todos.