“Dolia: Fusión entre2artes: gastronomía y escultura”. Manuel Alonso / Quico Torres.

22/11/2016

  El Auditori Teulada Moraira viaja al corazón de la gastronomía en Gastrónoma

 

Teulada ( 22.11.16).- El Auditori Teulada Moraira viajó el pasado sábado al corazón de la gastronomía en la Feria Gastrónoma, en Feria Valencia, con la presentación del proyecto “Dolia: Fusión entre2artes: gastronomía y escultura”, una idea original  de este auditorio enmarcada dentro del diálogo entre las diferentes artes que componen su programación. 

En esta  novedosa y creativa propuesta, la gastronomía y la escultura se entrelazaron a través de la obra de dos “artistas” singulares: el chef estrella Michelin Manuel Alonso y el escultor Quico Torres. 

El reto de componer un plato inspirado en un escultura, realizada en Krion Solid Surface de Porcelanosa, fue seguido con atención por el público asistente, que pudo ver en directo cómo estas dos disciplinas se fundían en una original receta, en la que Alonso combinó la esencia del Atlántico y del Mediterráneo.

 

Un diálogo entre dos escuelas gastronómicas a través del mar, sus productos y sus diferentes cocinas, todo ello leitmotiv de la edición de este año en Gastrónoma.  Con esta creación, el chef de  Casa Manolo en Daimús tendía un puente de sabor entre el norte y el este, entre la intensidad del océano, y la sutileza del mar, protagonizado por el atún.

 

Una creación que se fue componiendo a través de diferentes algas atlánticas y mediterráneas (dulse carnosa, enteromorpha, kombu laminaria japónica, lechuga de mar, ramallo de mar y nemalium, entre otras), y los vegetales de costa (aptenia, acedera). Un viaje gastronómico al corazón del sabor de dos culturas de la cocina marinera que se complementan y fusionan.

 

Alonso interpretó esta armonía de sabores de manera virtuosa, entendiendo la gastronomía como arte, como expresión de la cultura: comida que es arte. Arte que se come.

 

Una expresión sobre la inspiración de la obra escultórica de Torres, en la que Alonso trasmitió en esta creación culinaria su concepto gastronómico y donde reflejó las partes de esta obra escultórica viéndose así representado en la composición del plato el mundo orgánico, vegetal y animal. Que fue coronado con unas láminas de katsoubushi o bonito seco, que con su sutil movimiento representaban el ir y venir de las olas envuelto en una bruma marina.

 

Y para acabar el plato, el chef homenajeó al embrión del krion, la bauxita, un mineral del que se compone el 70% de este material, añadiendo una sal teñida en rojo, negro y oro.

 

Un proyecto que contó con el patrocinio de KRION PORCELANOSA_SOLID SURFACE.